martes, 23 de octubre de 2012

La delicadeza - David Foenkinos

He de confesar que la razón de haber leído La delicadeza es Audrey Tautou, ella es la protagonista de la versión cinematográfica del mismo, que David Foenkinos, escritor de la novela la codirigido con su hermano. Me encantó el cartel que hicieron para la película, lo podéis ver un poco más abajo en esta entrada, y es portada de la edición del libro que tengo entre mis manos.

El argumento se basa en las relaciones personales de Nathalie: comienza con la historia de amor de terrible final con François, continuará con el acercamiento de su jefe Charles y acabará con el personaje clave del libro: Markus. Foenkinos nos pinta a una Nathalie, bella, inteligente e independiente, un prototipo de mujer ideal de esas que aparecen en canciones, poemas e imaginacionesde los más románticos de los hombres. François y Charles podrían ser los galanes clásicos que pudiesen optar a la imagen de la perfección femenina que encarna Nathalie, es Markus la anomalía de esta nóvela, un personaje complejo, tímido e insignificante a los ojos del resto de sus compañeros de trabajo

Es un chispazo, un beso recibido sin previo aviso, lo que le despierta, lo que le provoca pensar en sus posibilidades, en jugar unas cartas que siempre lleva escondidas en el bolsillo de su chaqueta cerca de su corazón y nunca se atrevía a sacar. Es la forma en que Nathalie, esa pequeña perfección de mujer, se relaciona con Markus, ese gran imperfecto hombre lo que hace la pena leer este libro. Es una promesa de optimismo para todos los que nos hemos sentido pequeños ante la inmensidad de un ser femenino, de un ángel vaporoso, que solo en nuestros más atrevidos sueños nos atrevíamos a hacer corpóreo, se encaprichase en rozarnos con su delicadeza y hacernos sentir etéreo y agonizantes a un tiempo.

Otra nóvela de amor, escrita con gracia, desparpajo, conociendo el pueblo que encierra cualquier oficina de trabajo, y leves reflexiones que hacen que valga la pena leerla.


martes, 16 de octubre de 2012

Las tribulaciones de Wilt - Tom Sharpe

En este blog ya apareció Wilt hace algún tiempo, las carcajadas que me provocó en aquellos días han sido resucitadas con la siguiente entrega de sus aventuras: Las tribulaciones de Wilt.

Nos encontramos con un Henry que, después de sus tira y aflojas con aquella muñeca hinchable, es padre de cuatrillizas y fue ascendido jefe de departamento en el instituto, pero su fondo no ha cambiado y su relación con Eva, su esposa, sigue dejando mucho  que desear
Todo cambiará cuando Eva, en una de las múltiples ideas que tiene, le informe que  llega a casa una estudiante para habitar el, hasta ese momento deshabitado ático: Irmgard Müller

Henry se siente inmediatamente atraído por su germánica inquilina, la considera la musa que Eva nunca fue y deja vagabundear su mente persiguiendo fantasías con Irmgard como protagonista. A partir de este punto el argumento se enreda de tal manera que nos lleva de una situación absurda/hilarante a otra.

Sharpe aprovechará ciertos momentos de pausa en la narración para usar su lacerante pluma contra: ecologistas, terroristas, gente de derecha, de izquieras, policías y militares. No tiene reparos en criticar la falta de mesura o la estupidez de algunas de sus posturas, para muestra dos botones, en el primero el autor describe a dos terroristas: "Todas las complejidades de la vida de las que habían intentado escapar por el fanatismo idiota y asesino del terror parecían haberse asociado de pronto contra ellos". En el segundo, sobre los miembros de una sociedad alternativa que recomendaba al matrimonio Wilt el uso un retrete como generador de metano: "Ya tengo suficientes  problemas con la sociedad tal como es para complicarme la existencia con una sociedad alternativa y, ya que estamos en ello, tiene que haber una alternativa a envenenar la atmósfera con metano y esterizarla con Harpic"

Por ponerle un pero, a veces las situaciones son tan descabelladas que son muy complicadas encontrarlas creíbles, pero si consigues que tu mente trate al libro como lo hace con cualquier telediario, sin cortapisas y dispuesta a creerte cualquier historia que te cuenten, no pararas de reír con el bueno de Wilt.



martes, 9 de octubre de 2012

La liebre con ojos de ámbar - Edmund de Waal

Todos tenemos una herencia, ya sea grabada en el tuétano de nuestros huesos, cincelada en nuestra memoria o conservada en algunos objetos legados de generación en generación. Las dos primeras son las importantes, las que marcan lo que decidimos no ser y lo que podemos soñar, la otra es circunstancial, aleatoria, tan frágil como la menoría a la que trata de aferrarse este libro.

Edmund de Waal se servirá de los objetos para llegar a lo más íntimo, en un viaje a través de la historia de su familia, de sus propias entrañas, para descubrir de donde viene. La excusa para emprender tal trayecto: son unos netsuke que recibe como herencia de su tío. Los netsuke son unas esculturas japonesas en miniatura, realizadas en diversos tipos de materiales. Edmund bucea en el libro por las vicisitudes de su recién adquirido legado y, en ese recorrido, encontrará la herencia oculta (subtitulo del libro) que le dio su familiar.

Las paradas de Edmund son: Paris, Viena, Tokio y Londres y en cada una de ellas camina de la mano (nunca mejor dicho ya que siempre lleva uno encima) de los delicados netsuke descubriendo al ancestro que los poseyó en ese momento. Charles Ephrussi fue el que comenzó la colección, comprándola en un bazar especializado en arte japonés, cuando en Francia se convirtió en moda todo lo procedente del lejano y desconocido oriente. La familia Ephrussi consiguió su fortuna comerciando con grano en Odesa, y a finales del siglo XIX, sus establecimientos financieros controlaban los centros más importante de Europa, por lo tanto Charles podía hacer grandes desembolsos en su mayor pasión: el arte.

Edmund de Waal no es un escritor, es un ceramista, y esta obra es como un juego de café, compuesto de diversas partes pero con una idea común: entender a los poseedores de los Netsuke. Quizás esa es la clave de este libro, el autor no se contenta en ningún momento acumulando datos y más datos de su familia, trata de comprender porque hicieron lo que hicieron, porque decidieron colocar  las miniaturas en un vestidor o en una salita de estar, porque eligieron un fondo con espejos en vez de uno opaco para la vitrina donde los exponían en las fiestas.

Para llegar más lejos en este viaje tan lleno de curvas, el autor no sólo utiliza las cartas y demás escritos que han llegado a el procedente de sus antepasados; lee los libros que dominaban el paisaje en Paris o Viena, a los envidiosos enemigos de la familia Ephrussi, a los demagogos antisemitas que lanzaban diatribas contra ellos y textos históricos para comprender, por ejemplo, en que situación se encontraba Austria después de que su canciller Schuschnigg huyese y se proclamase el Anschluss (anexión de Austria al tercer Reich)

Magnífico libro que nos hace entender un poco más a unas personas en concreto, los  Ephrussi, y con ellos toda una época, tan plagada de luces y de las más terribles sombras



miércoles, 3 de octubre de 2012

El Gabinete de un Aficionado - Georges Perec


Cuando escribes una historia, muchas veces te supera y alcanza unas proporciones las cuales nunca habías pensado que pudiese tener, se crea algo que está casi vivo, que respira cuando inspiras que camina invisible a tu vera cuando das un paso, pero que puede crecer a tu espalda, alimentada por  su propia alma y sin ningún tipo de compasión aplastar tus primeras aspiraciones, ya sea para mal, la mayoría de las veces o para bien, las menos.

Ésta es la razón por la que existe El gabinete de un aficionado de Georges Perec, el autor pensaba incluirla dentro de La vida: Instrucciones de uso (ya comentada en este blog) pero se dio cuenta que el tema que tenía entre manos le daba para una magnífica nóvela corta.

Todo lo mueve un cuadro: El Gabinete de un Aficionado pintado por: Heinrich Kürz. En él aparece Hermann Raffke ante las mejores obras que ha atesorado a lo largo de su vida de coleccionista de arte. La tradición de los gabinetes tiene historia dentro del mundo del arte, pero el detalle que hace a éste distinto al resto es: que el Gabinete de un Aficionado aparece retratado en el propio lienzo, creando, por tanto, un bucle infinito de cuadros que aparecen dentro unos de otros.

Para terminar de rizar el rizo, Hermann Raffke al morir, se hace enterrar de la misma manera en la que aparece retratado en el Gabinete, sentando contemplando sus amadas obras. 

La novela, está llena de matices, de erudición y de juego, un juego tan interesante como espeluznante, el de la verdad y el de la mentira, eliminando esa línea que, al menos yo, creemos que existe y deja que nuestras conciencias descansen tranquilas cuando llega el anochecer. Pero, al fin y al cabo, Perec escribe una obra de ficción que no deja de ser una mentira, desde la primera letra hasta el punto y final, una maravillosa falsedad que nos engancha y nos hace reflexionar sobre los bucles, los fraudes y las bromas.

No me queda más remedio que recomendar y esperar comentarios sobre lo que os sugiere esta pequeña gran obra.




lunes, 24 de septiembre de 2012

El fracaso de la Revolución industrial en España - Jordi Nadal

Vuelvo a hablar de un libro sobre el siglo XIX español, origen, causa y posible vivero de soluciones de muchos de los problemas que nos acucian actualmente.

El siglo XIX fue el momento en el que muchas economías comenzarón su camino hacia la modernidad, cierto es que antes de las guerras Napoleónicas, sociedades como la inglesa ya habían creado un abono sobre el cual fue muy fácil sembrar la semilla de la industralicación, pero sería a partir de 1830 cuando Europa empezó a producir para vender y no para sobrevivir, de manera más generalizada

Jordi Nadal aborda la complicada tarea de tratar de dar una explicación al retraso que sufrió el proceso industrializador en España, para ello analiza varios temas clave: la desamortización del suelo y subsuelo, los ferrocariles y las industrias siderúrgica y algodonera. El autor aporta una gran cantidad de estadísticas para demostrar y apoyar sus tesis, bebe de referentes clásicos como los economistas Gabriel Tortella y Sánchez Albornoz

Aunque Jordi Nadal se queda casi siempre en el lado estrictamente económico de la cuestión, en más de una ocasión no le queda más remedio que adrentarse en el terreno de la política, prima hermana y muchas veces amante adultera de la economía. ¿Por qué se hicieron así las desamortizaciones? La necesidad de numerario y de apoyo político de las élites nos dan la respuesta. Había una guerra civil que financiar y ganar, por lo tanto, las tierras que perdió la Iglesia, claramente decantada a favor del pretendiente Carlos María Isidro, se vendierón al mejor postor: la burguesía. De esta manera, el naciente régimen liberal consiguió un grupo social que le debía sus tierras recien adquiridas, pero se perdió la oportunidad de crear una serie de propietarios medianos y pequeños que supusiesen un mercado para la incipiente industria algodonera catalana. En España se dió la paradoja de que el pueblo estaba con los conservadores (Carlistas) y la burguesía con los "progresistas" (Cristinos).

Los grupos de interes algodoneros presionaban buscando aranceles que protegiesen sus inversiones, el Duque de Riansares aprovechaba sus influencias (era el marido de la regente María Cristina de Borbón) para hacer negocio con los ferrocariles, provocando que algunas de las líneas perdiesen un sentido económico para cobrar uno especulativo y la industria siderúrgica clamaba en contra del decreto que permitía importar los railes y las locomotoras a las empresas extranjeras de ferrocaril sin aranceles.

España había comenzado su industrialización relativamente pronto (1831-1840), con países como: Bélgica pero "Durante la segunda mitad, y más especialmente durante el último tercio de la centuria pasada, el país vio frustradas sus esperanza de alienarse entre las potencias de primera fila. En términos relativos, un verdadero retroceso". ¿Las causas? Nadal nos deja entrever unas cuantas, y lo bueno de este libro, si se tienen leves conocimientos de Economía, es que el propio lector puede dar los pasos, políticos en muchos casos, que el autor no ha querido tomar.



domingo, 16 de septiembre de 2012

¡Absalón, Absalón! - William Faulkner

William Faulkner es uno de los grandes, recibió el premio Nobel de literatura en 1949 y su influjo en escritores posteriores tan relevantes como Javier Marías, Juan Carlos Onetti o Carlos Fuentes es indudable.

Tratar de analizar una obra como ¡Absalón, Absalón! es una tarea para unos hombros muchos más anchos que los míos, sólo intentaré comentar los sentimientos que despertó en mí y algunos aspectos formales que la hacen única.

¡Absalón, Absalón! es la historia de un sueño, del "designio", como lo denomina Faulkner, de Thomas Sutpen. La vida completa del "designio" y de su impulsor es tratada en libro, desde su gestación y causas, hasta su desenlace y consecuencias. Sutpen vive en el sur de los Estados Unidos de América y su existencia comienza a principio del siglo XIX y acaba cuatro años después del fin de la guerra de Secesión.
No hace falta tener muchas nociones de historia americana para saber que se trata de un periodo convulso, cuando el modo de vida del sur se iba acercando a su fin y en una lucha tan digna como agónica contra el norte acaba siendo devastado.

La historia de Stupen está llena de determinación, valor y falta de escrúpulos, pero lo que hace grande a este libro no es tanto su tortuosa trama sino la forma de contarla. Stupen nunca nos habla directamente a los lectores, como mucho es evocado por Quentin Compson, nieto de uno de los pocos amigos que tuvo Stupen en Jefferson. Será Quentin el principal narrador,(sin olvidar que Rosa Coldfield y Sherevlin McCannon también tomaran la palabra) hilador y montador de la obra, ya que a él y por tanto a nosotros nos llegan solamente retazos, conversaciones con su padre, con la señorita Rosa Coldfield e incluso en algunas de las escenas finales, él es testigo de primera mano, pero incluso en estos casos, la escena no es contada directamente al lector, sino que Quentin nos hace participe de ellas en sus charlas con su compañero de universidad Shreve. Es el abandono absoluto del narrador omnisciente.

Faulkner nos irá adelantando hechos que después explicará de manera profusa en las siguientes páginas, provocando incertidumbre en el lector, que sabe que acontecimientos que son rozados como por casualidad en un punto del relato pueden convertirse en claves poco después y que pueden variar, ya que los narradores pueden tener diferentes puntos de vista sobre el mismo asunto.

Como lector de semejante rompecabezas,  formado por: los diferentes narradores, retrocesos y avances en el tiempo de la narración, estilo recargado y ampuloso, espacio físico imaginario, sentí momentos de pasión y de odio (¿No son sinónimos?) siendo predominantes los primeros. Faulkner te hace darte cuenta de lo bella que puede a llegar a ser una novela y lo cercana que puede estar a la vida real. ¿Cómo una obra basada en el  Estados Unidos de hace un siglo y medio puede ser cercana a un español del siglo XXI? Por la humanidad de sus personajes, la fuerza de la pasión de Stupen, la dignidad de Goodhoue Coldfied, el odio de Rosa Coldfield. Y es aquí dónde nace la repulsa que sentí en ciertos momentos, ya que esos protagonistas tan agonizantes son capaces de ser racistas, olvidar cualquier clase de escrupulo y anteponer la dignidad a la razón.

No puedo hacer otra cosa que recomendar ¡Absalón, Absalón!, Faulkner es imprescindible.



miércoles, 5 de septiembre de 2012

Regina Spektor - All The Rowboats

La voz de Regina Spektor, es una de mis favoritas, tiene una capacidad increíble para conmover, se entrelaza maravillosamente con las notas que obtiene de su piano.

Nacida en Moscú en 1980, lleva viviendo en Estados Unidos desde que tenía nueve años y sacando discos desde el 2003. Su última obra se llama:  What we saw from the cheap seats y es del 2012.

La canción que he seleccionado es: All The Rowboats y me encanta, espero que os guste. La traducción es mía:

Regina Spektor - All The Rowboats

All the rowboats in the paintings
They keep trying to row away
And the captains' worried faces
Stay contorted and staring at the waves
They'll keep hanging in their gold frames
For forever, forever and a day
All the rowboats in the oil paintings
They keep trying to row away, row away

Hear them whispering French and German
Dutch, Italian, and Latin
When no one's looking I fetch a sculpture
Marble, gold, and soft as satin
But the most special are the most lonely
God, I pity the violins
In glass coffins they keep coughing
They've forgotten, forgotten how to sing, how to sing

First there's lights out, then there's lock up
Masterpieces serving maximum sentences
It's their own fault for being timeless
There's a price you pay and a consequence
All the galleries, the museums
Here's your ticket, welcome to the tombs
They're just public mausoleums
The living dead fill every room
But the most special are the most lonely
God, I pity the violins
In glass coffins they keep coughing
They've forgotten, forgotten how to sing

They will stay there in their gold frames
For forever, forever and a day
All the rowboats in the oil paintings
They keep trying to row away, row away

First there's lights out, then there's lock up
Masterpieces serving maximum sentences
It's their own fault for being timeless
There's a price you pay and a consequence
All the galleries, the museums
They will stay there forever and a day
All the rowboats in the oil paintings
They keep trying to row away, row away
All the rowboats in the oil paintings
They keep trying to row away, row away

Regina Spektor - Todos los botes de remos 

Todos los botes en los cuadros
Tratan de escapar una y otra vez
Y los capitanes, con caras preocupadas
Se mantienen contritos y mirando fijamente a las olas
Seguirán colgados en sus marcos de oro
Para siempre, para siempre y un día
Todos los botes en los cuadros
Tratan de escapar una y otra vez

Escuchales como susurran en alemán y francés
Holandés, italiano y latín
Cuando nadie mira traigo una escultura
Mármol, oro, tan suave como el satén
Pero los más especiales son las más solitarias
Dios, compadezco a los violines
En féretros de cristal siguen tosiendo
Han olvidado, olvidado como cantar, como cantar

Primero apagan las luces, luego cierran
Las obras maestras proporcionan máximas
Es su pécado al ser inmortarles
Hay un precio que tienes que pagar, una consequencia
Todas las galerias, todos los museos
Aquí está su entrada, bienvenido al cementerio
Son sólo mausoleos públicos
Los muertos vivientes llenan las salas
Pero los más especiales son las más solitarias
Dios, compadezco a los violines
En féretros de cristal siguen tosiendo
Han olvidado, olvidado como cantar, como cantar


Estarán allí en sus marcos de oro
Para siempre, para siempre y un día
Todos los botes en los cuadros
Tratan de escapar una y otra vez

Primero apagan las luces, luego cierran
Las obras maestras proporcionan máximas
Es su pécado al ser inmortarles
Hay un precio que tienes que pagar, una consequencia
Todas las galerias, todos los museos
Todos los botes en los cuadros
Tratan de escapar una y otra vez