sábado, 23 de agosto de 2008

Pequeño

Una pared: cuatro manchas de humedad distintas divisadas.
Un rostro: doscientas cuarenta y tres tipo de sonrisas diferentes inventariadas.
Una sabana: mil doscientos siete pliegues producidos y contabilizados en la misma noche.

Un matiz, una diferencia leve que apenas se aprecia necesita de unos ojos hambrientos para existir, sin la necesaria voracidad la pequeña variación (indigna de llamarse cambio) se ahoga en el habitual mar de indiferencia en el que existimos. Son tantas cosas pequeñas las que dejamos morir sin valorar convenientemente; centrándonos siempre en la grandilocuencia de lo llamativo e inusual. En la mayoría de los casos no podemos decir que conocemos realmente lo que nos rodea, lo suponemos e intuimos pero mucho más levemente de lo que nos creemos.
Kant no salió de Köninsberg, a lo sumo se trasladó a ciento cincuenta kilómetros de su ciudad natal, quizás incapaz de asimilar el torrente de conocimiento que le proporcionaba el bosque por el cual acostumbraba a pasear todos los días, no se atrevió a lanzarse en busca de nuevas emociones o tuvo el suficiente valor para detenerse a mirar con ojos famélicos de detalles a su jugoso entorno.

Una luna llena: ochenta y tres nubes de todos los modelos pretenden ocultarla, fracasando siempre en sus intentonas.
Un árbol en otoño: cuatro hojas penden de sus ramas balanceadose inquietas por la crueldad del viento, desafortunadamente una fenece.
Un corazón humano: ochenta y dos latidos vibrantes, eléctricos y deseosos de no ser desaprovechados.

lunes, 21 de julio de 2008

Comentario de texto

A partir del texto anterior (Una cita) exponga su opinión argumentada sobre la felicidad como un estado estático o dinámico (1,5 puntos)

Aquí el autor expone su pensamiento sobre lo que es la vida y como alcanzar la felicidad, siendo esta última un estado óptimo al que todos deseamos llegar.
Pero D'Ors nos deja clara una cosa en su texto que si alcanzamos tan deseado estadio este desaparece; como quien persigue su propia sombra cuando al fin la alcanza no puede abrazarla.
Nosotros somos seres dinámicos, nacemos, crecemos, nos desarrollamos y, indefectiblemente, morimos, por mucho que deseemos ser Peter Pan, éste acaba reventando más o menos dolorosamente, porque somos un rió que jamas podrá ser embalsado.
Heráclito ya dijo hace más de dos milenios aquello de: "En el mismo río entramos y no entramos, pues somos y no somos [los mismos]", esto tiene tantas implicaciones maravillosas como turbadoras, si conseguimos desterrar la idea de paraíso como lugar conquistable y del cual nunca nos podrán expropiar , por otro lado tan inculcada en nosotros desde nuestra infancia, abrimos la puerta a un mundo cambiante que se estrena cada día lleno de matices diferentes a nuestros también nuevos ojos.
D'Ors lo sabe y lo que es más importante; lo siente por eso practica lo que a él le hace feliz: escribir, persiguiendo así su felicidad, hincar otra bandera y cuando ésta este firmemente arraigada en el suelo, no abandonarse a la contemplación y vanagloria, sino arrancarla de cuajo y emprender el riesgo de volver a crear magia uniendo palabras desconocidas entre si hasta ese momento.
La tentación de la estancación en una vida irremediablemente dinámica es la condena de la gran mayoría de nosotros; viendo que ni el coche, ni la casa, ni la Play 3 nos dan la felicidad y que si alguna vez nos acercamos fue cuando corrimos detrás de ese coche, esa casa, esa Play 3.
Por eso quizás los genios nunca paren, sigan escribiendo, componiendo, pintando, inventando, comprando, alzando su bandera de un lugar a otro, persiguiendo la felicidad y así siendo felices.

Evalúen el intento del alumno comentando el texto, por favor no sean muy duros con él, aún es un aprendiz.

jueves, 17 de julio de 2008

Una Cita

Pablo D'Ors, Lecciones de ilusión, página 588:
"El hombre que es feliz siempre crea un espacio: una casa, un libro, un horizonte nuevo al que viajar y en donde hincar aunque sea metafóricamente un bandera. Pero ese mismo hombre feliz, con la bandera hincada y el libro escrito, ese hombre en casa se da cuenta de que por muy bien que ondee la bandera y por muy confortable que esté en su hogar, por justo y necesario que sea el libro que ha logardo escribir, ni la casa ni la bandera ni el libro le dan la felicidad. Que la felicidad está en viajar para hincar una bandera, en escribir para ofrecer un libro y en construir una casa para que otros la habiten mientras que él, ese hombre féliz, construye otras casas, hinca otras banderas y escribe otros libros que tratarán -es lo más probable- sobre cómo se fraguan las historias, se hincan las banderas o se construyen las casas. El hombre que es feliz crea espacios para la felicidad; pero ninguno de esos espacios es la felicidad."

martes, 8 de julio de 2008

El límite de la locura

Brausen mira apesadumbrado como aumenta el volumen de su tripa, conducido por la desesperación puede tomar cualquier decisión, incluida la de hacer deporte.

Hace un tiempo que me terminé Lecciones de Ilusión de Pablo D'Ors , libro que para digerirlo en su entereza merece ser vuelto a leer, y no me terminaba de decidir por uno de los muchos temas que se tocan en la obra, todos con enjundia. Tras sopesarlo creo que me decantaré por el que da título a esta entrada y es el hilo conductor de la novela de D'Ors.
Para que una persona sea original en cualquier ámbito debe pisar caminos nunca hollados hasta ese momento, explorar sendas oscuras e inciertas, olvidarse de convenciones académicas y normas sociales, avanzando en pos de una idea, que puede que se le haya metido en la cabeza a traición, coqueteando con la locura y citándose con ella a cada momento.
Los cuerdos actúan siempre de acuerdo a lo preconcebido, no cabiendo en ellos más que un comportamiento predecible, llevando una vida madura y plena exenta de sobre saltos.
¿Pero quien es el loco y quien el cuerdo?
Las normas (sociales, académicas, artísticas o de cualquier tipo) a las que atenerse cambian a cada momento, no hace más de cien años (e incluso menos) lo intachable era casarse sin llegar al cuarto de siglo cumplido, ahora se llama loco al que simplemente contrae matrimonio; sensato era el profesor que pensaba que el sol era el centro del universo mientras actualmente todos pensarían que es un borracho, cabal y heroico era el que se metía a torero y en nuestros es tildado de asesino.
El cuerdo tiene miedo del loco, de su impredecibilidad, de su falta de respeto del mundo seguro y normalizado que nos (uso primera persona del plural porque yo desde luego tengo más de cuerdo que de loco) hemos creado, pensando que este hogar de paja que levemente se mantiene en pie vencerá al huracán que es la vida.
El creador, el artista o el científico (porque no pueden ser sinónimos) debe adentrarse en el país de lo inesperado para secuestrar una idea y amoldarla a los estándares cuerdos en los que existimos para que pueda ser aceptada, todo aquel que lo haga con sinceridad merece mi reconocimiento. La originalidad y la locura siempre van de la mano, si nadie sobrepasase los límites de la sensatez viviríamos en una eterna circunferencia de conformismo.

Brausen recomienda el parque del Capricho, sito en la Villa y Corte, una verdadera joyita escondida en este nudo gordiano que llamamos Madrid.

martes, 24 de junio de 2008

Lanzarote

Brausen ha vuelto revitalizado de Lanzarote, los fuertes vientos y la mejor compañía han hecho que florezca en él una renacida energía. Cierto es que ha tenido que amoldar el aspecto de lobo de mar que lucio en la isla por uno más propio de su condición de chupatintas honorable, pero promete volver a ser ese marino indomable que fue unos días en cuanto le sea posible.

Hay miradas que ven cosas distintas a las comunes, donde una persona normal solo distingue: cenizas, polvo y destrucción otro puede encontrar un paisaje único e irrepetible en su esplendor. Quizás para ello solo haya que dar libertad a los sentidos dejando que las sensaciones,derriben los cortafuegos de los estereotipos, destrocen los clichés sociales vigentes y aplasten los comportamientos aprendidos que tan cómodos nos son.
Cesar Manrique lo hizo, miró a su isla (nació en Lanzarote) con unos ojos que otros no habían usado hasta ese momento y comprendió que no pisaba tierra muerta, como muchos pensaban, sino tierra recién nacida, tan viva que el fuego creador le sigue ardiendo por dentro como en pocos lugares de este planeta. Puede que lo más importante de su obra fuese hacer ver a los lanzaroteños esa belleza que se resistian a admitir, que no pensasen que eran desafortunados por llevar ceniza volcánica pegada en sus sandalias sino todo lo contrario, que las grietas que se abren en la piel insular son tan bellas como las que pueda provocar una sonrisa en el rostro de un abuelo al ver jugar a su nieto. Solo hay que saber mirar sin velos en los ojos, tan sencillo y difícil como eso.
Usando elementos propios de Lanzarote: piedra negra, cactos, el blanco de sus pueblos, creó pequeñas construcciones que sin romper el entorno en donde están enclavadas, permiten observar, sin prisas, paisajes únicos e irrepetibles. Les dio una forma de vida y un motivo para estar orgullosos: dos cosas más que necesarias para poder vivir dignamente.

Brausen recomienda (incluido a él mismo) mirar todo sin el velo de la costumbre y el corsé social que tan fuerte nos atenaza, rasgarlo y explotarlo respectivamente para poder volar libres por la belleza que silenciosamente nos rodea.

miércoles, 4 de junio de 2008

Quinnipak

Quinnipak.
Quinnipak.
Quinnipak.
Quinnipak es todo lo bello y todo lo horrible.
Quinnipak es un lugar a donde escapar pero no donde vivir.
Quinnipak es vida pero también muerte (¿acaso no es lo mismo?)
Quinnipak se construye durante años y se destruye en segundos.
Quinnipak es el lugar donde se desarrolla la novela de Alessandro Baricco: Tierras de Cristal, que como podéis adivinar no es más que un lugar irreal creado por el autor para situar la trama de su libro. Una pequeña ciudad vagamente decimonónica, en la cual todos sus habitantes tienen una característica común: se atreven a soñar.
Con esa habilidad tan suya, el autor nos cuenta, cual cuento de hadas, de que color es cada una de las enormes bochas de vidrio que lleva cada personaje en su bolsillo, porque aquí nadie se conforma con canicas compactas e irrompibles, prefieren esferas cristalinas tan radiantes como vulnerables.
Solo al final de la novela se descubre el auténtico significado de Quinnipak, su valor como ciudad alegórica y su presencia en cada uno de nosotros: una suma de sueños, ilusiones y fracasos, es decir un retrato del alma humana.
"... Todas las bochas de cristal que habrás roto no eran más que la vida... ésos no son errores... es la vida... y la vida verdadera tal vez sea precisamente la que se rompe..." Dice el viejo Andersson al señor Rail. Todos llevamos dentro un Quinnipak, deberíamos dejarle salir, ya que aunque sus calles se llenen de mierda y sus edificios se destruyan, quizás así sea la única manera de bebernos la vida como ella se merece.
Quinnipak.
Quinnipak.
Quinnipak.

lunes, 26 de mayo de 2008

Escapar

Brausen votó por Bosnia en el excelso festival de la canción europea, pero España no estuvo de acuerdo con él, una vez más, y dio su máxima puntuación a Rumania , otra muestra más de lo incomprendido de su genio.

Al terminarme la Isla de Huxley me fue inevitable hacer la correspondiente comparación con Un Mundo Feliz, me imagino que todos los que nos hemos leído ambas obras del escritor inglés lo hemos hecho. Las diferencias y similitudes son muchas pero hay una que me llama la atención sobremanera; en ambas sociedades existe una droga cuasi perfecta: Soma para Un Mundo Feliz, Moksha (que en sánscrito significa liberación) para La Isla. No dejan secuelas, ni provocan resacas o perniciosas adicciones, te transportan con facilidad a un mundo hipersensitivo y maravilloso en el cual rozas con la yema de los dedos la felicidad. No son exactamente iguales, ni el papel que el las hace jugar en los cimientos de los edificios sociales que construye, parecidos. El soma es una panacea universal que les alivia de todos los males y se les ofrece como recompensa tras las duras horas de trabajo. La medicina Moksha aparece más como un piramidión en la cúspide de una sociedad basada en un tipo de educación muy especial (budismo, yoga, sexo) que les hace vivir experiencias que rozan el misticismo.
Es quizás el elemento más parecido que encontramos en ambas sociedades, ¿Por qué sucede ésto? Es una pregunta que solo podría contestar el propio autor y, quizás, lo haya hecho pero yo voy a tratar de aventurar una explicación. En mi humilde opinión, estas drogas otorgan la posibilidad de escapar a quien las consume, de tener siempre una puerta de escape a mano, poder olvidar por un tiempo su vida, problemas y pesares; perderse en una felicidad irreal y quizás estúpida pero tan necesaria, tener unas breves vacaciones de uno mismo. Posiblemente haya ya muchos que tengan una manera de hacerlo: alcohol, religión, cocaína, fútbol, familia... el problema es que después tienen que regresar, y más de una vez no quieren volver a entrar en la piel que abandonaron y les espera vestida con el mismo traje de dolor que querían perder de vista. De hecho todos conocemos casos de gente que se quedó allí, con su enajenante compañero sea cual sea su nombre, para siempre.
Una vía de escape siempre es necesaria, no hay nada tan cruel como poner a alguien entre la espada y la pared, jamás sabrás como va a reaccionar. La desesperación puede tomar formas inconcebibles y funestas. La clave está en saber cuando te estas tomando un respiro vacacional o cuando estas huyendo para no volver jamás.
Huxley experimentó toda su vida con las drogas, pensaba que podían ayudarnos a ser felices tanto o más que la filosofía, de hecho murió el mismo día que J. F.K, de sobredosis de LCD, tenía cancer de garganta y decidió huir definitivamente...

Brausen recomienda una nueva joya musical a las ya tantas recomendadas: Murder by death y en especial la canción Ash.