jueves, 20 de enero de 2011

Don Evaristo Feijoo

Resulta paradójico que un ser que no es real puede a llegar a ser más importante para una persona que un vecino de tabique. Un ente cuyo piel es papel y su sangre, tinta pesa más en nuestra alma que noventa kilos de vísceras y músculos. Llegar a derramar lágrimas por creaciones que nunca llegaron a respirar y pasearte indiferente ante las cuitas de lejanos semidesconocidos. Así es la naturaleza humana.
A mí no hace mucho me ha sucedido con uno de esos seres que existen en la mente de muchos de nosotros pero nunca poseyeron un cuerpo donde albergar su alma (quizás el nivel más alto de consciencia que podamos alcanzar nunca). Don Evaristo Feijoo es uno de los cientos de personajes que aparecen en la magistral obra de Benito Pérez Galdós: Fortunata y Jacinta. Sería muy ambicioso hablar de un libro de tal magnitud en este modesto blog, pero daré unas leves pinceladas sobre él.
Dice la crítica que Don Evaristo es un trasunto del autor, que la manera en que ve la vida y la defiende no es más, que poner en boca de su creación una forma de existir que él llevaba a la práctica en cotidianidad.
Don Evaristo aparece en la novela cuando Fortuna es repudiada por Maxi al enterarse éste de su relación extramarital con Juanito Santa Cruz. Él la ampara y trata de hacerla entender que la sociedad tiene unas reglas que es mejor seguir para evitarse problemas. Me imagino que por esa manera de ver la vida tan pragmática o por el hecho de saber que Evaristo y Benito son la misma persona me sentí atraído por él.
Curioso sentir verdadera tristeza cuando Evaristo "muere" en la novela y mantenerme impasible al escuchar continuas desgracias en las noticias. Al leer tantas páginas las andanzas del insensible e irreal ser, se hace más cercano y tangible para mí que los humanos invisibles que habitan en las antípodas de mi pequeño mundo.

domingo, 28 de noviembre de 2010

El alcalde de Zalamea - Teatro Pavón de Madrid

Este jueves tuve el placer de asistir a la representación de: El alcalde de Zalamea, que como todos sabéis nació de la pluma de Calderón de la Barca. El lugar fue el Teatro Pavón de Madrid, la versión y dirección se deben a la mano de Eduardo Vasco.
Puede parecer sorprendente comprobar como obras escritas en el siglo XVII, siguen teniendo una vigencia absoluta en nuestro mundo contemporáneo, pero en el caso de obras maestras, y aquí estamos hablando sobre una, no lo es. Esa es la razón por la que se siguen representando, por la que el público la aplaude cerradamente durante más de cinco minutos o por la que actores y actrices de gran nivel disputan por interpretarlas.
Calderón habla en su obra de la igualdad, de clases: villanos y nobles, de género: hombres y mujeres. Sobre estos dos ejes la acción va creciendo, sin olvidar nunca al humor que se hace presente en varios momentos del argumento, y de, manera más llamativa en estos dos personajes: Don Mendo y Nuño.
Ambos temas siguen demasiado vivos en nuestro siglo XXI, cuatrocientos años no han servido para limar diferencias en las cuestiones de género, no hace falta más que abrir cualquier periódico para darse cuenta de ello, ni entre nobles y villanos, los términos han cambiado pero los desniveles entre clases siguen siendo más que evidentes.
Mención especial se merece el personaje de Pedro Crespo, magníficamente interpretado por Joaquin Notario, es la voz de la sensatez, el sentido común y la inteligencia. No entiende de noblezas o machadas, sólo de hombres y mujeres felices y coherentes.
Valga este post para que alguien vaya a ver esta magnífica obra. En el Pavón hasta el 19 de Diciembre y posteriormente de gira por toda España.

miércoles, 10 de noviembre de 2010

Darío Jaramillo - "Memorias de un hombre Feliz"

Este libro trata un tema tan controvertido como la felicidad, y si a eso le añadimos que el protagonista la alcanza asesinando a su esposa, alcanzamos un mejunje complicado de manejar y políticamente incorrecto en los días que corren. Quizás sea el reclamo perfecto para lectores fuera de la corriente general que arrastra a las masas lectoras, la editorial (Pre-textos) debería meditarlo.
El protagonista, Tomas es amante de las maquinas, de la precisión, de lo unívoco, poder montar y desmontar un aparato para que trabaje de la misma manera que antes, por eso prefiere la compañía de los artefactos al del género humano, bastante más díscolo en lo que a su funcionamiento se refiere. La obra es interesante y merece la pena ser leída, pero me voy a centrar en dos temas que toca el autor en ella. El primero es el principal del libro y el que le da nombre: La felicidad.
Tomas la alcanza de una manera harta simple, centrando su intelecto en amar su trabajo, fijarse en cada uno de los más mínimos detalles de la planta de producción que trabaja. En su tiempo libre se emplea en reparar relojes antiguos. Absorbido su tiempo casi absolutamente en eso no le da tiempo a divagar o pensar en otros temas que le apartarían de la senda de la sonrisa y le llevarían al vericueto de la lágrima. Centrar la mente en algo útil, provechoso o gratificante para uno mismo es necesario para un equilibrio que lleve a la felicidad, ya he citado en diversas ocasiones ese párrafo de Pablo D'Ors en el cual Zollinger es feliz haciendo zapatos, amando su obra. En el fondo Jaramillo dice lo mismo, baste para ejemplificarlo esta cita: "Tal vez la gran reforma educativa consista en que lo primero que todo individuo debe aprender en la vida es a disfrutar de su trabajo. No me parece difícil conseguirlo. Es más, me parece más difícil hacer el trabajo cuando se lo odia que cuando se lo ama. Con la ventaja adicional de que con el amor logra hacerlo mejor y que la curiosidad se despierte."
El otro tema que se toca en el libro y que a mí especialmente me ha llamado la atención es la reflexión del protagonista sobre la música. La odia, no soporta el continuo sonido estridente entrando por sus orejas. La explicación es fácil, nacido en un pueblo colombiano en los años treinta, no podía escuchar nunca o casi nunca la radio y menos aún en directo, sólo en las fiestas patronales de su villa. Nosotros, o yo al menos, he nacido envuelto en las siete notas, mamando melodías y gritando estribillos de serie de dibujos animados. Es algo tan natural como el caminar, pero para Tomas no, para él lo natural es trabajar en absoluto silencio, como lo es para mí escribir mientras escucho música.
Buscaré más libros de Darío Jaramillo, os mantendré al corriente.

sábado, 30 de octubre de 2010

Fernando Pessoa - El banquero anarquista

Hablar de Pessoa es hablar de miles de escritores en uno, de una variedad sin limites, de un universo en una sola persona (todos tenemos ese cosmos dentro de nosotros pero pocos se atreven a sacarlo). Sus heterónimos hablan por él, con él y a través de él.
Mucha parte de su obra son fragmentos, maravillosas reflexiones, retales y pinceladas escritas en su amada Lisboa. Los estudiosos se rompen la cabeza tratando de encajar los fragmentos afines, tratando de organizar una obra consolidada y pétrea, que posiblemente Pessoa no quiso crear o le faltó tenacidad para consolidar.
Yo me voy a centrar en un pequeño cuento que acabó y cerró con suma maestría. El banquero anarquista es una muestra de como funcionaba el cerebro de Pessoa, razonando, hilando y machacando con su lógica un argumento tras otro.
En el relato explica como un anarquista convencido llega a convertirse en banquero sin renunciar,supuestamente, a sus principios. La base de todo el argumentario es esta definición de anarquismo: "¿Qué quiere el anarquista? La libertad- la libertad para sí y para los otros, para la humanidad entera. Quiere estar libre de la influencia o de la presión de las ficciones sociales; quiere ser libre tal cual nació y apareció en el mundo." A partir de esta base, justifica las diferencias entre los hombres ya que unos nacen altos y otros bajos, y eso es lo natural. Para luchar contra las ficciones sociales, termino que usa en toda la obra, se une a un sindicato, pero con el paso del tiempo se da cuenta que dentro de la misma organización anarquista se producen casos en los que unos mandaban sobre otros, se creaban lideres y subordinados. "Tiranía" usando las palabras expresados por el banquero anarquista. Le asaltaba esta duda: "Y ahora dígame si a través de ese cargamento de tiranías entrecruzadas entrevé usted alguna sociedad futura que se parezca a una sociedad libre".
Para evitar este problema el protagonista decide trabajar aislado en pro de una sociedad sin ficciones sociales. En solitario evitaría subjuzgar a los otros en su lucha común. Se le presentaban varias posibilidades para contribuir a la causa anarquista: propaganda, distribuyendo sus ideas, acción directa, matando a algún miembro destacado de la sociedad o librándose del mayor opresor de la sociedad: el dinero. Así es como se hizo banquero, porque una vez superada la traba de los ingresos, él sería libre y cumplía el objetivo ácrata.
Por supuesto que a este razonamiento se pueden poner muchos argumentos de peso en su contra, pero Pessoa es un literato no un politólogo.
Recomiendo humildemente su lectura como primer paso para acercarse al magnífico monumento de miles de caras que es la obra Pessoana.

domingo, 3 de octubre de 2010

Manuel García Rubio, Sal

Los personajes de esta novela son grandes terrones de sal. Compactos e impresionantes en un principio, vulnerables al agua al fin y al cabo.
Manuel García Rubio es el escritor de Sal y nos hace seguir las peripecias de Urbano por la vida, un aspirante a guionista que durante toda la trama de libro trata de terminar su supuesta obra maestra: "Florecerán las barbas apostólicas". Tras él aparecen su hermano Selmo, y su amigo Tino. Las aventuras que le suceden a los tres hacen a la novela amena e hilarantes por momentos. Por poner un ejemplos: Selmo monta un negocio de charlas, queda con su clientes con el único objeto de dialogar sobre el tema que desee su interlocutor por espacio de una hora y bajo pago del estipendio acordado. Selmo triunfa y yo estoy tentado estoy de llevar la idea a la realidad, sino es que alguien ya lo ha hecho con anterioridad.
El personaje que más me llamó la atención es Julian Avellaneda, un ricachón octogenario que ve el suceder de los acontecimientos desde su promontorio de experiencia y sapiencia. El autor a veces le otorga el papel de deus ex machina. Será usando a este personaje como Manuel García proclama el tema intimo y aglutinador del libro. El capitulo 33 es un articulo lamado Delicuescencia y fimado por Julian Avellaneda. Aquí os dejo dos citas que creo que son suficientemente ilustrativas: "Ni siquiera nos importa nuestra identidad, tan solo aguardamos a que se nos asigne algún cometido con el que entretener el paso del tiempo".
"A medida que pasa el tiempo, nuestra biografía va pareciéndose menos a una narración del yo y más a un muestrario del esto: hemos pasado de la vida como una epopeya heroica de autoafirmación a la existencia como colección banal de estampas".
Eso exactamente es lo que hacen los personajes centrales del libro, cambiar cromos, añadir retazos a un lienzo en blanco, sin dibujo, sin coherencia. Terrones humanoides de sal que se van diluyendo poco a poco con el contacto del agua, del oceano, del mar, que no es otra cosa que la vida.
El libro tiene muchos matices e historias secundarias que serían dignas de rescatar, cada cual sacará a la luz lo que más le llame la atención. Yo sólo recomiendo su lectura y su posterior reflexión.

lunes, 13 de septiembre de 2010

Memorias de un hombre de madera- Andrés Ibañez

Pocas veces se tiene la suerte que un escritor te recomiende a otro y yo tuve esa fortuna. Pablo D'Ors me aconsejó que leyese a Andrés Ibañez y aquí estoy comentando su obra: Memorias de un hombre de madera.

Memorias es una búsqueda, no una búsqueda extraordinaria, nada fuera de lo común, es un camino que todos recorremos. Son unos interrogantes que siempre surgen en la vida de cada ser humano, que intentamos ahogar con la rutina, la repetición incesante de una letanía que acalle a la consciencia: "Somos mecánicos. Todo lo que hacemos todo el día son acciones mecánicas. Son las acciones no mecánicas las que nos cuestan tanto. Los intentos de ser conscientes cuestan siempre un enorme esfuerzo".

Esteban, el protagonista del libro comienza buscando la "montaña", un club de gente que quiere descubrir ese accidente geográfico dentro de si mismo, pero la trama no sigue la corriente que uno esperaría, vira y usa una metáfora para enfrentar al protagonista consigo mismo y con los demás. Por mucho que lo intenta: "Trabajo mucho en mi taller , mucho, más de lo necesario. Quiero ocupar mi tiempo, quiero parar mi mente." Su cerebro no le da tregua, cuestiones sin respuesta. Miradas sin reflejo. "Cuanto hablamos siempre, cuánto nos quejamos por todo, cuánto nos esforzamos por explicar las cosas, que elocuentes somos siempre para intentar expresar esa grandeza que nadie nos reconoce, pero luego morimos, uno tras otro, todos morimos, y entonces nuestras palabras quedan sonando como esa espuma amarillenta que bate una y otra vez en las playas desiertas en las que no hay nada más que el viento, las gaviotas y los restos desvencijados de antiguos naufragios."

Pasos ciegos, escalones rotos, agarrarse al materialismo, a la religión, soluciones que millones de personas han buscado antes de nosotros y a muchos les han funcionado y a otros no. "¿Quién tiene razón? Puede que los dos la tengan en el momento en el que hablan. Puede que los dos tengan razón a su manera, y que la realidad sea tan compleja, tan multiforme, que admita esas dos versiones de la verdad en las que ambas formas de ver el mundo sean en realidad la misma."

Espero que si alguien lee esto le pique la curiosidad por beberse la copa entera y no sólo mojarse los labios con los mínimos extractos aquí reflejados. Un libro perfecto para un debate abierto y franco sobre cosas inherentes al hecho de estar vivo.

lunes, 9 de agosto de 2010

Historias inacabadas

Y Brausencito sigue mirando al cielo, ahora se pregunta como es posible que caiga tanto barro sobre su pequeño coche. ¿Será posible meter el automovil dentro de la piscina? Así el coche queda limpio y la piscina se convierte en playa..

De cada libro puede nacer otro, siempre hay algo a rescatar, un hilo que queda cortado, o una idea solamente insinuada que a otra persona puede parecer brillante, una bola de billar que empuja a otra sin que ninguna fuerza la pare en su rodar.
Sobre eso trata esta entrada, de una ocurrencia que tuve al leer: Historia naval de la Gran Guerra de Mateo Mille. Un libro, que como bien te puedes imaginar amigo lector, trata sobre lo que parece, de buques, cañones, submarinos y demás bombardas embarcadas en cualquier medio que flote. El libro fue escrito en 1935 y por eso se habla de la Gran Guerra en vez de la Primera guerra mundial y, aquí viene la idea entresacada a golpe de hacha de mis meninges: me llamo la atención la imagen que se da de Winston Churchill en la obra.
En aquel periodo era el Primer Lord del Almirantazgo y ordenó un ataque en la península de Gallípoli, con el objetivo de ayudar al frente occidental francés presionado por la maquinaria bélica germana. La jugada ideada por Churchill no resultó muy afortunada, las bajas fueron enormes y no se consiguió nada de positivo. Mateo Mille ataca al entonces Primer Lord como máximo responsable de este fracaso, desde luego es estúpido esconder su parte de culpa . Lo curioso, es que al leer cualquier biografía que te puedas encontrar en Internet de Sir Winston (http://www.biografiasyvidas.com/biografia/c/churchill.htm) este hecho no se menciona casi o simplemente se omite.
En Gallípoli murieron más de cien mil personas y se combatió con ardor en ambos bandos. No fue una batalla decisiva, en la Gran Guerra casi ninguna lo fue, pero queda minimizada en los relatos de la obra y milagros de Sir Winston. ¿La razón? Su enorme peso en la lucha contra el Tercer Reich. Si el Lord hubiese muerto poco después del desastre de los Dardanelos, se le recordaría como algo totalmente distinto a lo que es ahora.
Las historias, pueden dar muchas vueltas hasta su final, equivocarse al principio, acertar al final. Hasta que el arbitro no pita el final, hasta que no nos arrebatan nuestra historia (vida) todo puede cambiar.

Brausencito recomienda: Niño Malalengua y su cd: Panicotidiano. También recomienda a la lluvia no mezclarse con el barro, esta mucho más bella sin él.