Parece que ultimamente me llaman la atención las obras metafóricas. La que da título a este post lo es o al menos se puede interpretar de tal manera.
La cabina es una obra de Antonio Mercero que escribió con José Luis Garcí. Se rodó en 1972 y su argumento se basa en encerrar a José Luis López Vazquez dentro de una cabina (que todo el mundo usaba en aquella época) y él tratar de escapar de ella.. Cuasó sensación, todos los ciudadanos de a pie usaban casi a diario los teléfonos publico y se podían sentir identificados por el personaje magistralmente interpretado por José Luis López Vazquez.
Mucha gente le dió diferentes interpretaciones, la más popular en aquellos momentos fue política, el ciudadano encerrado entre aquellas cuatro paredes de cristal significa la España de Franco coartada en sus libertades.
Yo al pensar en que podía siginificar me fui más al camino existencialista, la cabina es una representación de la vida, de la cual no sé puede escapar por mucho que empujes o traten de ayudarte desde fuera.
Mercero declaró que él realmente sólo quería hacer una película de terror lo más angustiosa posible, nada más que eso. Desde luego el resultado de su obra deja al espectador cuanto menos inquieto.
Posiblemente la razón de que aún se siga hablando, comentando y viendo este corto son todas esas miradas distintas juntas, los cientos de reflejos que la misma esfera de cristal puede arrojar al ojo humano según la luz caiga sobre ella. Mercero no explica porque se queda encerrado el protagonista en la cabina y cada cual puede encajar, en esa mano secreta a la misma que le constriñe a él en su angustiosa cabina personal.
Os dejo un enlace en donde podéis ver el corto (es poco más de media hora) y en la sección de comentarios sois libres de explicarme vuestra interpretación del mismo:
http://www.rtve.es/mediateca/videos/20090127/cabina-integra-con-presentacion-mercero-lopez-vazquez/393271.shtml
domingo, 13 de febrero de 2011
jueves, 20 de enero de 2011
Don Evaristo Feijoo
Resulta paradójico que un ser que no es real puede a llegar a ser más importante para una persona que un vecino de tabique. Un ente cuyo piel es papel y su sangre, tinta pesa más en nuestra alma que noventa kilos de vísceras y músculos. Llegar a derramar lágrimas por creaciones que nunca llegaron a respirar y pasearte indiferente ante las cuitas de lejanos semidesconocidos. Así es la naturaleza humana.
A mí no hace mucho me ha sucedido con uno de esos seres que existen en la mente de muchos de nosotros pero nunca poseyeron un cuerpo donde albergar su alma (quizás el nivel más alto de consciencia que podamos alcanzar nunca). Don Evaristo Feijoo es uno de los cientos de personajes que aparecen en la magistral obra de Benito Pérez Galdós: Fortunata y Jacinta. Sería muy ambicioso hablar de un libro de tal magnitud en este modesto blog, pero daré unas leves pinceladas sobre él.
Dice la crítica que Don Evaristo es un trasunto del autor, que la manera en que ve la vida y la defiende no es más, que poner en boca de su creación una forma de existir que él llevaba a la práctica en cotidianidad.
Don Evaristo aparece en la novela cuando Fortuna es repudiada por Maxi al enterarse éste de su relación extramarital con Juanito Santa Cruz. Él la ampara y trata de hacerla entender que la sociedad tiene unas reglas que es mejor seguir para evitarse problemas. Me imagino que por esa manera de ver la vida tan pragmática o por el hecho de saber que Evaristo y Benito son la misma persona me sentí atraído por él.
Curioso sentir verdadera tristeza cuando Evaristo "muere" en la novela y mantenerme impasible al escuchar continuas desgracias en las noticias. Al leer tantas páginas las andanzas del insensible e irreal ser, se hace más cercano y tangible para mí que los humanos invisibles que habitan en las antípodas de mi pequeño mundo.
A mí no hace mucho me ha sucedido con uno de esos seres que existen en la mente de muchos de nosotros pero nunca poseyeron un cuerpo donde albergar su alma (quizás el nivel más alto de consciencia que podamos alcanzar nunca). Don Evaristo Feijoo es uno de los cientos de personajes que aparecen en la magistral obra de Benito Pérez Galdós: Fortunata y Jacinta. Sería muy ambicioso hablar de un libro de tal magnitud en este modesto blog, pero daré unas leves pinceladas sobre él.
Dice la crítica que Don Evaristo es un trasunto del autor, que la manera en que ve la vida y la defiende no es más, que poner en boca de su creación una forma de existir que él llevaba a la práctica en cotidianidad.
Don Evaristo aparece en la novela cuando Fortuna es repudiada por Maxi al enterarse éste de su relación extramarital con Juanito Santa Cruz. Él la ampara y trata de hacerla entender que la sociedad tiene unas reglas que es mejor seguir para evitarse problemas. Me imagino que por esa manera de ver la vida tan pragmática o por el hecho de saber que Evaristo y Benito son la misma persona me sentí atraído por él.
Curioso sentir verdadera tristeza cuando Evaristo "muere" en la novela y mantenerme impasible al escuchar continuas desgracias en las noticias. Al leer tantas páginas las andanzas del insensible e irreal ser, se hace más cercano y tangible para mí que los humanos invisibles que habitan en las antípodas de mi pequeño mundo.
domingo, 28 de noviembre de 2010
El alcalde de Zalamea - Teatro Pavón de Madrid
Este jueves tuve el placer de asistir a la representación de: El alcalde de Zalamea, que como todos sabéis nació de la pluma de Calderón de la Barca. El lugar fue el Teatro Pavón de Madrid, la versión y dirección se deben a la mano de Eduardo Vasco.
Puede parecer sorprendente comprobar como obras escritas en el siglo XVII, siguen teniendo una vigencia absoluta en nuestro mundo contemporáneo, pero en el caso de obras maestras, y aquí estamos hablando sobre una, no lo es. Esa es la razón por la que se siguen representando, por la que el público la aplaude cerradamente durante más de cinco minutos o por la que actores y actrices de gran nivel disputan por interpretarlas.
Calderón habla en su obra de la igualdad, de clases: villanos y nobles, de género: hombres y mujeres. Sobre estos dos ejes la acción va creciendo, sin olvidar nunca al humor que se hace presente en varios momentos del argumento, y de, manera más llamativa en estos dos personajes: Don Mendo y Nuño.
Ambos temas siguen demasiado vivos en nuestro siglo XXI, cuatrocientos años no han servido para limar diferencias en las cuestiones de género, no hace falta más que abrir cualquier periódico para darse cuenta de ello, ni entre nobles y villanos, los términos han cambiado pero los desniveles entre clases siguen siendo más que evidentes.
Mención especial se merece el personaje de Pedro Crespo, magníficamente interpretado por Joaquin Notario, es la voz de la sensatez, el sentido común y la inteligencia. No entiende de noblezas o machadas, sólo de hombres y mujeres felices y coherentes.
Valga este post para que alguien vaya a ver esta magnífica obra. En el Pavón hasta el 19 de Diciembre y posteriormente de gira por toda España.
Puede parecer sorprendente comprobar como obras escritas en el siglo XVII, siguen teniendo una vigencia absoluta en nuestro mundo contemporáneo, pero en el caso de obras maestras, y aquí estamos hablando sobre una, no lo es. Esa es la razón por la que se siguen representando, por la que el público la aplaude cerradamente durante más de cinco minutos o por la que actores y actrices de gran nivel disputan por interpretarlas.
Calderón habla en su obra de la igualdad, de clases: villanos y nobles, de género: hombres y mujeres. Sobre estos dos ejes la acción va creciendo, sin olvidar nunca al humor que se hace presente en varios momentos del argumento, y de, manera más llamativa en estos dos personajes: Don Mendo y Nuño.
Ambos temas siguen demasiado vivos en nuestro siglo XXI, cuatrocientos años no han servido para limar diferencias en las cuestiones de género, no hace falta más que abrir cualquier periódico para darse cuenta de ello, ni entre nobles y villanos, los términos han cambiado pero los desniveles entre clases siguen siendo más que evidentes.
Mención especial se merece el personaje de Pedro Crespo, magníficamente interpretado por Joaquin Notario, es la voz de la sensatez, el sentido común y la inteligencia. No entiende de noblezas o machadas, sólo de hombres y mujeres felices y coherentes.
Valga este post para que alguien vaya a ver esta magnífica obra. En el Pavón hasta el 19 de Diciembre y posteriormente de gira por toda España.
miércoles, 10 de noviembre de 2010
Darío Jaramillo - "Memorias de un hombre Feliz"
Este libro trata un tema tan controvertido como la felicidad, y si a eso le añadimos que el protagonista la alcanza asesinando a su esposa, alcanzamos un mejunje complicado de manejar y políticamente incorrecto en los días que corren. Quizás sea el reclamo perfecto para lectores fuera de la corriente general que arrastra a las masas lectoras, la editorial (Pre-textos) debería meditarlo.
El protagonista, Tomas es amante de las maquinas, de la precisión, de lo unívoco, poder montar y desmontar un aparato para que trabaje de la misma manera que antes, por eso prefiere la compañía de los artefactos al del género humano, bastante más díscolo en lo que a su funcionamiento se refiere. La obra es interesante y merece la pena ser leída, pero me voy a centrar en dos temas que toca el autor en ella. El primero es el principal del libro y el que le da nombre: La felicidad.
Tomas la alcanza de una manera harta simple, centrando su intelecto en amar su trabajo, fijarse en cada uno de los más mínimos detalles de la planta de producción que trabaja. En su tiempo libre se emplea en reparar relojes antiguos. Absorbido su tiempo casi absolutamente en eso no le da tiempo a divagar o pensar en otros temas que le apartarían de la senda de la sonrisa y le llevarían al vericueto de la lágrima. Centrar la mente en algo útil, provechoso o gratificante para uno mismo es necesario para un equilibrio que lleve a la felicidad, ya he citado en diversas ocasiones ese párrafo de Pablo D'Ors en el cual Zollinger es feliz haciendo zapatos, amando su obra. En el fondo Jaramillo dice lo mismo, baste para ejemplificarlo esta cita: "Tal vez la gran reforma educativa consista en que lo primero que todo individuo debe aprender en la vida es a disfrutar de su trabajo. No me parece difícil conseguirlo. Es más, me parece más difícil hacer el trabajo cuando se lo odia que cuando se lo ama. Con la ventaja adicional de que con el amor logra hacerlo mejor y que la curiosidad se despierte."
El otro tema que se toca en el libro y que a mí especialmente me ha llamado la atención es la reflexión del protagonista sobre la música. La odia, no soporta el continuo sonido estridente entrando por sus orejas. La explicación es fácil, nacido en un pueblo colombiano en los años treinta, no podía escuchar nunca o casi nunca la radio y menos aún en directo, sólo en las fiestas patronales de su villa. Nosotros, o yo al menos, he nacido envuelto en las siete notas, mamando melodías y gritando estribillos de serie de dibujos animados. Es algo tan natural como el caminar, pero para Tomas no, para él lo natural es trabajar en absoluto silencio, como lo es para mí escribir mientras escucho música.
Buscaré más libros de Darío Jaramillo, os mantendré al corriente.
El protagonista, Tomas es amante de las maquinas, de la precisión, de lo unívoco, poder montar y desmontar un aparato para que trabaje de la misma manera que antes, por eso prefiere la compañía de los artefactos al del género humano, bastante más díscolo en lo que a su funcionamiento se refiere. La obra es interesante y merece la pena ser leída, pero me voy a centrar en dos temas que toca el autor en ella. El primero es el principal del libro y el que le da nombre: La felicidad.
Tomas la alcanza de una manera harta simple, centrando su intelecto en amar su trabajo, fijarse en cada uno de los más mínimos detalles de la planta de producción que trabaja. En su tiempo libre se emplea en reparar relojes antiguos. Absorbido su tiempo casi absolutamente en eso no le da tiempo a divagar o pensar en otros temas que le apartarían de la senda de la sonrisa y le llevarían al vericueto de la lágrima. Centrar la mente en algo útil, provechoso o gratificante para uno mismo es necesario para un equilibrio que lleve a la felicidad, ya he citado en diversas ocasiones ese párrafo de Pablo D'Ors en el cual Zollinger es feliz haciendo zapatos, amando su obra. En el fondo Jaramillo dice lo mismo, baste para ejemplificarlo esta cita: "Tal vez la gran reforma educativa consista en que lo primero que todo individuo debe aprender en la vida es a disfrutar de su trabajo. No me parece difícil conseguirlo. Es más, me parece más difícil hacer el trabajo cuando se lo odia que cuando se lo ama. Con la ventaja adicional de que con el amor logra hacerlo mejor y que la curiosidad se despierte."
El otro tema que se toca en el libro y que a mí especialmente me ha llamado la atención es la reflexión del protagonista sobre la música. La odia, no soporta el continuo sonido estridente entrando por sus orejas. La explicación es fácil, nacido en un pueblo colombiano en los años treinta, no podía escuchar nunca o casi nunca la radio y menos aún en directo, sólo en las fiestas patronales de su villa. Nosotros, o yo al menos, he nacido envuelto en las siete notas, mamando melodías y gritando estribillos de serie de dibujos animados. Es algo tan natural como el caminar, pero para Tomas no, para él lo natural es trabajar en absoluto silencio, como lo es para mí escribir mientras escucho música.
Buscaré más libros de Darío Jaramillo, os mantendré al corriente.
sábado, 30 de octubre de 2010
Fernando Pessoa - El banquero anarquista
Hablar de Pessoa es hablar de miles de escritores en uno, de una variedad sin limites, de un universo en una sola persona (todos tenemos ese cosmos dentro de nosotros pero pocos se atreven a sacarlo). Sus heterónimos hablan por él, con él y a través de él.
Mucha parte de su obra son fragmentos, maravillosas reflexiones, retales y pinceladas escritas en su amada Lisboa. Los estudiosos se rompen la cabeza tratando de encajar los fragmentos afines, tratando de organizar una obra consolidada y pétrea, que posiblemente Pessoa no quiso crear o le faltó tenacidad para consolidar.
Yo me voy a centrar en un pequeño cuento que acabó y cerró con suma maestría. El banquero anarquista es una muestra de como funcionaba el cerebro de Pessoa, razonando, hilando y machacando con su lógica un argumento tras otro.
En el relato explica como un anarquista convencido llega a convertirse en banquero sin renunciar,supuestamente, a sus principios. La base de todo el argumentario es esta definición de anarquismo: "¿Qué quiere el anarquista? La libertad- la libertad para sí y para los otros, para la humanidad entera. Quiere estar libre de la influencia o de la presión de las ficciones sociales; quiere ser libre tal cual nació y apareció en el mundo." A partir de esta base, justifica las diferencias entre los hombres ya que unos nacen altos y otros bajos, y eso es lo natural. Para luchar contra las ficciones sociales, termino que usa en toda la obra, se une a un sindicato, pero con el paso del tiempo se da cuenta que dentro de la misma organización anarquista se producen casos en los que unos mandaban sobre otros, se creaban lideres y subordinados. "Tiranía" usando las palabras expresados por el banquero anarquista. Le asaltaba esta duda: "Y ahora dígame si a través de ese cargamento de tiranías entrecruzadas entrevé usted alguna sociedad futura que se parezca a una sociedad libre".
Para evitar este problema el protagonista decide trabajar aislado en pro de una sociedad sin ficciones sociales. En solitario evitaría subjuzgar a los otros en su lucha común. Se le presentaban varias posibilidades para contribuir a la causa anarquista: propaganda, distribuyendo sus ideas, acción directa, matando a algún miembro destacado de la sociedad o librándose del mayor opresor de la sociedad: el dinero. Así es como se hizo banquero, porque una vez superada la traba de los ingresos, él sería libre y cumplía el objetivo ácrata.
Por supuesto que a este razonamiento se pueden poner muchos argumentos de peso en su contra, pero Pessoa es un literato no un politólogo.
Recomiendo humildemente su lectura como primer paso para acercarse al magnífico monumento de miles de caras que es la obra Pessoana.
Mucha parte de su obra son fragmentos, maravillosas reflexiones, retales y pinceladas escritas en su amada Lisboa. Los estudiosos se rompen la cabeza tratando de encajar los fragmentos afines, tratando de organizar una obra consolidada y pétrea, que posiblemente Pessoa no quiso crear o le faltó tenacidad para consolidar.
Yo me voy a centrar en un pequeño cuento que acabó y cerró con suma maestría. El banquero anarquista es una muestra de como funcionaba el cerebro de Pessoa, razonando, hilando y machacando con su lógica un argumento tras otro.
En el relato explica como un anarquista convencido llega a convertirse en banquero sin renunciar,supuestamente, a sus principios. La base de todo el argumentario es esta definición de anarquismo: "¿Qué quiere el anarquista? La libertad- la libertad para sí y para los otros, para la humanidad entera. Quiere estar libre de la influencia o de la presión de las ficciones sociales; quiere ser libre tal cual nació y apareció en el mundo." A partir de esta base, justifica las diferencias entre los hombres ya que unos nacen altos y otros bajos, y eso es lo natural. Para luchar contra las ficciones sociales, termino que usa en toda la obra, se une a un sindicato, pero con el paso del tiempo se da cuenta que dentro de la misma organización anarquista se producen casos en los que unos mandaban sobre otros, se creaban lideres y subordinados. "Tiranía" usando las palabras expresados por el banquero anarquista. Le asaltaba esta duda: "Y ahora dígame si a través de ese cargamento de tiranías entrecruzadas entrevé usted alguna sociedad futura que se parezca a una sociedad libre".
Para evitar este problema el protagonista decide trabajar aislado en pro de una sociedad sin ficciones sociales. En solitario evitaría subjuzgar a los otros en su lucha común. Se le presentaban varias posibilidades para contribuir a la causa anarquista: propaganda, distribuyendo sus ideas, acción directa, matando a algún miembro destacado de la sociedad o librándose del mayor opresor de la sociedad: el dinero. Así es como se hizo banquero, porque una vez superada la traba de los ingresos, él sería libre y cumplía el objetivo ácrata.
Por supuesto que a este razonamiento se pueden poner muchos argumentos de peso en su contra, pero Pessoa es un literato no un politólogo.
Recomiendo humildemente su lectura como primer paso para acercarse al magnífico monumento de miles de caras que es la obra Pessoana.
domingo, 3 de octubre de 2010
Manuel García Rubio, Sal
Los personajes de esta novela son grandes terrones de sal. Compactos e impresionantes en un principio, vulnerables al agua al fin y al cabo.
Manuel García Rubio es el escritor de Sal y nos hace seguir las peripecias de Urbano por la vida, un aspirante a guionista que durante toda la trama de libro trata de terminar su supuesta obra maestra: "Florecerán las barbas apostólicas". Tras él aparecen su hermano Selmo, y su amigo Tino. Las aventuras que le suceden a los tres hacen a la novela amena e hilarantes por momentos. Por poner un ejemplos: Selmo monta un negocio de charlas, queda con su clientes con el único objeto de dialogar sobre el tema que desee su interlocutor por espacio de una hora y bajo pago del estipendio acordado. Selmo triunfa y yo estoy tentado estoy de llevar la idea a la realidad, sino es que alguien ya lo ha hecho con anterioridad.
El personaje que más me llamó la atención es Julian Avellaneda, un ricachón octogenario que ve el suceder de los acontecimientos desde su promontorio de experiencia y sapiencia. El autor a veces le otorga el papel de deus ex machina. Será usando a este personaje como Manuel García proclama el tema intimo y aglutinador del libro. El capitulo 33 es un articulo lamado Delicuescencia y fimado por Julian Avellaneda. Aquí os dejo dos citas que creo que son suficientemente ilustrativas: "Ni siquiera nos importa nuestra identidad, tan solo aguardamos a que se nos asigne algún cometido con el que entretener el paso del tiempo".
"A medida que pasa el tiempo, nuestra biografía va pareciéndose menos a una narración del yo y más a un muestrario del esto: hemos pasado de la vida como una epopeya heroica de autoafirmación a la existencia como colección banal de estampas".
Eso exactamente es lo que hacen los personajes centrales del libro, cambiar cromos, añadir retazos a un lienzo en blanco, sin dibujo, sin coherencia. Terrones humanoides de sal que se van diluyendo poco a poco con el contacto del agua, del oceano, del mar, que no es otra cosa que la vida.
El libro tiene muchos matices e historias secundarias que serían dignas de rescatar, cada cual sacará a la luz lo que más le llame la atención. Yo sólo recomiendo su lectura y su posterior reflexión.
Manuel García Rubio es el escritor de Sal y nos hace seguir las peripecias de Urbano por la vida, un aspirante a guionista que durante toda la trama de libro trata de terminar su supuesta obra maestra: "Florecerán las barbas apostólicas". Tras él aparecen su hermano Selmo, y su amigo Tino. Las aventuras que le suceden a los tres hacen a la novela amena e hilarantes por momentos. Por poner un ejemplos: Selmo monta un negocio de charlas, queda con su clientes con el único objeto de dialogar sobre el tema que desee su interlocutor por espacio de una hora y bajo pago del estipendio acordado. Selmo triunfa y yo estoy tentado estoy de llevar la idea a la realidad, sino es que alguien ya lo ha hecho con anterioridad.
El personaje que más me llamó la atención es Julian Avellaneda, un ricachón octogenario que ve el suceder de los acontecimientos desde su promontorio de experiencia y sapiencia. El autor a veces le otorga el papel de deus ex machina. Será usando a este personaje como Manuel García proclama el tema intimo y aglutinador del libro. El capitulo 33 es un articulo lamado Delicuescencia y fimado por Julian Avellaneda. Aquí os dejo dos citas que creo que son suficientemente ilustrativas: "Ni siquiera nos importa nuestra identidad, tan solo aguardamos a que se nos asigne algún cometido con el que entretener el paso del tiempo".
"A medida que pasa el tiempo, nuestra biografía va pareciéndose menos a una narración del yo y más a un muestrario del esto: hemos pasado de la vida como una epopeya heroica de autoafirmación a la existencia como colección banal de estampas".
Eso exactamente es lo que hacen los personajes centrales del libro, cambiar cromos, añadir retazos a un lienzo en blanco, sin dibujo, sin coherencia. Terrones humanoides de sal que se van diluyendo poco a poco con el contacto del agua, del oceano, del mar, que no es otra cosa que la vida.
El libro tiene muchos matices e historias secundarias que serían dignas de rescatar, cada cual sacará a la luz lo que más le llame la atención. Yo sólo recomiendo su lectura y su posterior reflexión.
lunes, 13 de septiembre de 2010
Memorias de un hombre de madera- Andrés Ibañez
Pocas veces se tiene la suerte que un escritor te recomiende a otro y yo tuve esa fortuna. Pablo D'Ors me aconsejó que leyese a Andrés Ibañez y aquí estoy comentando su obra: Memorias de un hombre de madera.
Memorias es una búsqueda, no una búsqueda extraordinaria, nada fuera de lo común, es un camino que todos recorremos. Son unos interrogantes que siempre surgen en la vida de cada ser humano, que intentamos ahogar con la rutina, la repetición incesante de una letanía que acalle a la consciencia: "Somos mecánicos. Todo lo que hacemos todo el día son acciones mecánicas. Son las acciones no mecánicas las que nos cuestan tanto. Los intentos de ser conscientes cuestan siempre un enorme esfuerzo".
Esteban, el protagonista del libro comienza buscando la "montaña", un club de gente que quiere descubrir ese accidente geográfico dentro de si mismo, pero la trama no sigue la corriente que uno esperaría, vira y usa una metáfora para enfrentar al protagonista consigo mismo y con los demás. Por mucho que lo intenta: "Trabajo mucho en mi taller , mucho, más de lo necesario. Quiero ocupar mi tiempo, quiero parar mi mente." Su cerebro no le da tregua, cuestiones sin respuesta. Miradas sin reflejo. "Cuanto hablamos siempre, cuánto nos quejamos por todo, cuánto nos esforzamos por explicar las cosas, que elocuentes somos siempre para intentar expresar esa grandeza que nadie nos reconoce, pero luego morimos, uno tras otro, todos morimos, y entonces nuestras palabras quedan sonando como esa espuma amarillenta que bate una y otra vez en las playas desiertas en las que no hay nada más que el viento, las gaviotas y los restos desvencijados de antiguos naufragios."
Pasos ciegos, escalones rotos, agarrarse al materialismo, a la religión, soluciones que millones de personas han buscado antes de nosotros y a muchos les han funcionado y a otros no. "¿Quién tiene razón? Puede que los dos la tengan en el momento en el que hablan. Puede que los dos tengan razón a su manera, y que la realidad sea tan compleja, tan multiforme, que admita esas dos versiones de la verdad en las que ambas formas de ver el mundo sean en realidad la misma."
Espero que si alguien lee esto le pique la curiosidad por beberse la copa entera y no sólo mojarse los labios con los mínimos extractos aquí reflejados. Un libro perfecto para un debate abierto y franco sobre cosas inherentes al hecho de estar vivo.
Memorias es una búsqueda, no una búsqueda extraordinaria, nada fuera de lo común, es un camino que todos recorremos. Son unos interrogantes que siempre surgen en la vida de cada ser humano, que intentamos ahogar con la rutina, la repetición incesante de una letanía que acalle a la consciencia: "Somos mecánicos. Todo lo que hacemos todo el día son acciones mecánicas. Son las acciones no mecánicas las que nos cuestan tanto. Los intentos de ser conscientes cuestan siempre un enorme esfuerzo".
Esteban, el protagonista del libro comienza buscando la "montaña", un club de gente que quiere descubrir ese accidente geográfico dentro de si mismo, pero la trama no sigue la corriente que uno esperaría, vira y usa una metáfora para enfrentar al protagonista consigo mismo y con los demás. Por mucho que lo intenta: "Trabajo mucho en mi taller , mucho, más de lo necesario. Quiero ocupar mi tiempo, quiero parar mi mente." Su cerebro no le da tregua, cuestiones sin respuesta. Miradas sin reflejo. "Cuanto hablamos siempre, cuánto nos quejamos por todo, cuánto nos esforzamos por explicar las cosas, que elocuentes somos siempre para intentar expresar esa grandeza que nadie nos reconoce, pero luego morimos, uno tras otro, todos morimos, y entonces nuestras palabras quedan sonando como esa espuma amarillenta que bate una y otra vez en las playas desiertas en las que no hay nada más que el viento, las gaviotas y los restos desvencijados de antiguos naufragios."
Pasos ciegos, escalones rotos, agarrarse al materialismo, a la religión, soluciones que millones de personas han buscado antes de nosotros y a muchos les han funcionado y a otros no. "¿Quién tiene razón? Puede que los dos la tengan en el momento en el que hablan. Puede que los dos tengan razón a su manera, y que la realidad sea tan compleja, tan multiforme, que admita esas dos versiones de la verdad en las que ambas formas de ver el mundo sean en realidad la misma."
Espero que si alguien lee esto le pique la curiosidad por beberse la copa entera y no sólo mojarse los labios con los mínimos extractos aquí reflejados. Un libro perfecto para un debate abierto y franco sobre cosas inherentes al hecho de estar vivo.
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