lunes, 14 de abril de 2014

Cuando yo tenía cinco años, me maté - Howard Buten

La vida se puede complicar nada más comenzar, por las circunstancias que te rodeen o, lo que ya es más raro, por los hechos causados por el propio niño. Howard Buten cuenta una historia basada en esta segunda circunstancia. Burt es protagonista de una escena que puede cambiar su vida entera.

Tal hecho se nos desvelará al final de la novela, mientras Burt se encontrará recluido en un Centro de Internamiento Infantil, y allí el doctor Nevele tratará de entender las causas de su comportamiento, por la vía clásica en la psiquiatría, y también conocerá  a Rudyard que buscará el ganarse la confianza de Burton con comportamientos similares a los del niño.

Howard Buten es especialista en el tratamiento de niños con problemas y esto se ve claramente en el libro, como es capaz de meterse en la cabeza de Burton y explicar los razonamientos que hace, incoherentes desde el punto de vista de la lógica de un adulto pero despiadadamente coherentes bajo la óptica de una personita de cinco años, cuando tienes esa edad la vida imaginaria y real muchas veces se mezclan en uno denso y compacto por el cual se mueve el niño como pez en el agua pero es totalmente incomprensible para sus padres. ¿Quién no ha tenido un miedo irracional de niño? Por ejemplo, miedo a que saliese un monstruo de la taza del váter, cuando pensabas que algo se movía en el baño, eso te podía inducir a un lloro desconsolado, tan terrible como extraño para el resto.

Un libro que nos hace reflexionar sobre las cabezas de lo más pequeños y cómo funcionan diferentes a las nuestras, lección que se puede aplicar en general al género humano.





martes, 1 de abril de 2014

La utilidad de lo inútil - Nuccio Ordine

Saber lo que es un oxímoron quizás sea inútil, no vas a ganar más dinero por conocer lo que es, su importancia en la vida práctica es nula, pero este tipo de sapiencias hacen que nos distanciemos de los demás seres que habitan el planeta Tierra. Sólo el hombre investiga por el placer de investigar y de saciar su curiosidad, por el simple placer de ejercitar su mente en pensamientos teóricos y levantar construcciones basadas en el humo de sus propias neuronas ejercitándose a pleno rendimiento.

La tesis que defiende Nuccio Ordine es simple, lo que a simplemente parece inútil, sin una aplicación práctica o dineraria inmediata, es lo que hace avanzar a la humanidad, descubrimientos aparentemente etéreos después tienen cientos de ramificaciones a las cuales el común de los humanos podemos sacar jugo. Ahora, cuando se trata de recortar cuanto más mejor, cada vez es más complicado que se financie a esas cabezas iluminadas para que puedan dedicar todo su tiempo a curiosear por los infiernos de lo desconocido y los cielos de lo ignoto.

Nuccio Ordine escribe el libro basándose en mucha citas de clásicos y algunas de su propia cosecha que no desmerecen nada a las anteriores: "Ciertamente no es fácil entender, en un mundo como el nuestro dominado por el homo oeconomicus, la utilidad de lo inútil y, sobre todo, la inutilidad de lo útil (¿cuantos bienes de consumo innecesarios se nos venden como útiles indispensables?)" Entreteje perfectamente unas con otras para crear una masa coherente y férrea de pensamiento: "el hecho de ser inmune a toda aspiración al beneficio podría construir, por sí mismo, una forma de resistencia a los egoísmos del presente, un antídoto contra la barbarie de lo útil que ha llegado incluso a corromper nuestras relaciones sociales y nuestros afectos más íntimos".

Porque, quizás sea lo más importante, el conocimiento ni se compra ni se vende, es una de las pocas mercancías puras que existe, solo crece si se le riega y alimenta a base de esfuerzo, con lecturas, escuchando con atención, malgastando el valioso tiempo que la sociedad capitalista nos brinda para enriquecernos, mirando las estrellas de una lejana galaxia o contando las sílabas de un verso: "si no se comprende la utilidad de lo inútil, la inutilidad de lo útil, no se comprende el arte. Y un país en donde no se comprende el arte es un país de esclavos o de robots, un país de gente desdichada, de gente que no ríe ni sonríe, un país sin espíritu; donde no hay humorismo, donde no hay risa, hay cólera y odio".

No debemos olvidar que todos, sepamos mucho o poco, podemos compartirlo sin perder nada de eso que conocemos, es una experiencia realmente enriquecedora donde las dos personas acaban ganando, uno porque amplía su campo de visión y el otro porque se da cuenta que es capaz de transmitir algo mucho más grande que el dinero y que nunca se gasta: felicidad

Increíble manifiesto, fundamentado en innumerables grandes personajes de la historia y en sus opiniones eternas.




domingo, 23 de marzo de 2014

Chorromoco 91 - Pepe Colubi

Chorromoco 91 tiene mucho de California 83, su protagonista, su estilo y las sonrisas que provoca. Pepe ha vuelto de los EE.UU y ha decidido estudiar filología inglesa tratando de aprovecharse de los conocimientos que adquirió en su periplo por Norteamérica para estudiar lo menos posible y beber cuanto más mejor.

Sus andanzas son innumerables, desde rastrero jugador de Tetris en un bar de mala muerte, donde cualquier treta es pequeña para conseguir un estrambótico trofeo; hasta ser pinchadiscos en una discoteca veraniega al final del verano. Pepe Colubi siempre consigue mantener el tono de hilaridad alta, a base de situaciones embarazosas y soluciones improbables, todo regado con juergas alcohólicas y mucha mujer (más deseadas que conseguidas). Pepe siempre anda buscando donde poder alojar su chorromoco, alguna cavidad amistosa que le permita desahogarse y experimentar placer, aunque no tiene remilgos en reconocer cuando un mínimo gesto y/o visión le da para paja.

Pero como pasaba en California 83, Chorromoco no es solo una colección de gags, tiene un trasfondo que alimenta el suceder de acontecimientos en la novela, por ejemplo cuando se prepara para sus últimos exámenes en la carrera: "Te acostumbras a una etapa de tu existencia y, cuando estás hecho a ella, descubres que sólo es un trampolín más desde el que debes saltar sin saber dónde caerás" o como muchos nos hemos sentido farsantes en nuestra propia piel: "Yo actuaba como estudiante de Filología, noctámbulo empedernido, curtido melómano, experimentado consumidor de sustancias, amante consumado y hasta locutor de radio, pero en todas esas actividades hacía playback, sólo ponía la cara de póquer para dominar el océano de inseguridad que me habitaba"

Si has vivido en los noventa y tienes recuerdos de los primeros programas de las televisiones privadas, o si te gusta la música: Ramones, Stones, son cociertos a los que asiste Pepe, o simplemente te gustan las mujeres más que ninguna otra cosa en este mundo, te sentirás identificado, pero en especial si a todo esto, lo revistes con un toque de dulzura, porque Pepe es tierno (que no ñoño) y bondadoso, capaz de escribir frases como: "me acerqué a ella hasta que su cara fue todo mi horizonte, y parecía que podría caerme en su sonrisa" o "Pensé que su hermosa y cálida sonrisa debería ser expuesta en una vitrina que los desesperados pudieran visitar en plan perenigración" y no se da cuenta de sus muchas cualidades, la despedida de uno de sus mejores amigos es una buena muestra de ello: "Bosco, la persona más carismática que jamás había conocido, quería ser como yo, pero yo, que no era nadie, habría dado ambas piernas por ser la mitad que él".

Esperando con ansía estoy la tercera parte de esta obra, que es toda una vida.





lunes, 17 de marzo de 2014

Respiración artificial - Ricardo Pligia

Las posibilidades de encuentros y  coincidencias en la vida es infinito, imposibles de abarcar por una mente común, impredecibles, incontables e intangibles; flotan en el aire como si fuesen espíritus que acaban posándose donde les venga en gana, sin tener que rendir cuentas a nadie, provocando con su acción innumerables consecuencias.

Ricardo Pligia habla, entre otro muchos temas, de las jugadas rocambolescas que te puede gastar la vida, ya sea dentro de tu propia familia como le pasa a Emilio Renzi o, impulsado por ella, hacia los laterales de los conocidos encontrandote con personajes tan estrafalarios y fascinantes como: Tardewski.

Respiración artificial exhala literatura en cada línea de su contenido, analizando la herencia recibida de los padres y abuelos de las letras argentinas, diseccionando en dos ese legado: la vía de Arlt: "No hay nada tan transgresivo como el estilo de Roberto Arlt" y la senda de Borges, con su intelectualismo. En este libro Pligia, toma, por fases la manera de escribir de Arlt, pero el tema que trata es clara y fascinantemente borgiano. 

Maravillosa es la insinuación que hace Pligia en el libro acerca de Kafka y Hitler, arguye y porfía que el terrible dictador y el incomprendido escritor se conocieron en Praga en torno a 1920, cuando el austriaco pretendía hacer carrera en el mundo de la pintura. Frecuentaron la misma tertulia en un café de la capital checa y, supuestamente, Hitler le confesaría a Kafka sus ideas sobre política y organización social, por tanto, la obra de Kafka sería una manera de representar el terrible futuro que acechaba a Europa en aquella época.
¿Posible? Si, ¿Improbable? Por supuesto, pero son estos encuentros, aparentemente intrascendente los que marcan la vida y la obra de los hombres.

Merece la pena leer Respiración Artificial aunque sea solo por ver como desarrolla Pligia la idea del encuentro entre Hitler y Kafka.


lunes, 17 de febrero de 2014

La transmigración de los cuerpos - Yuri Herrera

Para crear una novela se puede prescindir de muchas cosas, de un tiempo, de un espacio, de descripciones ampulosas, de veleidades y de complementos fatuos, pero nunca de unos personajes carismáticos sobre los que la historia pueda desarrollarse y crecer de una manera frondosa y vertical.

Yuri Herrera basa "La transmigración de los cuerpos" en el Alfaqueque, que haciendo honor a su nombre trata de redimir cautivos y buscar la paz de sus congéneres usando el antiguo arte de escuchar y hablar, "ayudaba al que se dejaba ayudar. Muchas veces la gente nomás estaba esperando a alguien que viniera a abajarle la bilis y a ofrecerle una manera de salirse de la pelea; y para eso servía ajustar el verbo. El verbo es ergonómico, decía, sólo hay que saber cazarlo con cada persona.” En la misión que se le encomienda se encuentra con dos familias de viejos enemigos que  cruzan con rehenes procedentes de sus rivales. Para aderezar la rocambolesca trama principal, la ciudad se ve asolada por una extraña plaga y el Alfaqueque empieza una relación con la Tres Veces Rubia su vecina de pensión.

El lenguaje es claramente popular y lleno de giros procedentes de México, pero con una sabiduría y una retranca en la que late en el carácter del Alfaqueque, filósofo de bolsillo y barra de prostíbulo. He aquí algunas de sus frases: "Todo lo bueno es pedazo de algo horrible", "así como le daban lastima los que no saben lo que se siente al ver una ciudad grande por primera vez porque han crecido en ella, o el que no recuerda lo que es sentirse guapo por primera vez, o por primera vez besar a alguien a quien parecería imposible besar; no sabes de milagros"

En este mundo de enfermedad, hampa y sexo (magníficas son sus descripciones en este manido tema, demostrando una vez más que la imaginación no tiene límites) el Alfaqueque es un Quijote de la palabra, un cruzado del verbo, un ser diferente en el maremágnum que nos arrastra a todos.